Caminando por las aceras de madrid hoy, como de siempre, me surgió ese terror particular a los que ya están en su tercera década ambulando por la tierra. La llamada "crisis de cuarto vida". (Peor aún si vas escuchando una canción de Elliot Smith -Alameda- cuya capacidad de hundirme en momentos de reflexión pensativa me asombra) El qué hacer profesional. Ese maldito camino hacia una vocación. Esa búsqueda de lo indeterminado, combinada con la creciente comprensión de que la vida ya tiene consecuencias y comprende una estructura menos tierna, más austera y claro, menos inocente, me hunde en esa "crisis de los '20". Tranquilidad, seguridad en el paso donde me encuentro ahora y la comprensión de que un camino no se puede medir frente a otro son metas aún inalcanzadas para mí. A veces esa palabras sagradas de Machado -quizá ya un poco cansadas- me suenan a basura. En comparación con esos peregrinos de antaño, todavía voy buscando ese afflatus divinus latino, mi inspiración divina; es un camino que no tiene ese destino determinado como lo tiene el Camino. Por ahora, el mío, el personal, tiende a mimar los antojos de la nostalgia, ese escape a un periodo en mi mente cada vez más dorado. Es aquí donde el propósito de ultreia me debe inspirar a rechazar la falacia de la nostalgia como resguardo único de la felicidad y seguridad. La renovación, la esperanza, la tranquilidad, todo viene con ánimo y siempre hacia adelante.
ultrella,
Peter.

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