En estas ultimas dos semanas, he pensado mucho en emblemas, lemas e imágenes. Haciendo el camino "al andar", llegué a Estambul el finde pasado para un encuentro cultural que jamás había visto en todos mis años de viajes. No es que Estambul -y Turquía en general- sea sólo otra cultura sino que representa esa magnífica confluencia que viene con un espacio intercontinental. Estambul en sí ocupa los últimos vestigios de territorio europeo -¿estará un día dentro de la "Comunidad"?- y los primeros kilómetros del inmenso continente asiático. Sí, se puede hablar de la enorme división entre "Este" y "Oeste" -a pesar de la falta que implica en reconocer nuestras propias divisiones culturales internas y las semejanzas que tenemos entre ambos bloques- pero lo que realmente marca la mezcla mágica de Estambul, a mi parecer es su historia: las sucesivos imperios que controlaron la ciudad y que aportaron aspectos culturales que ahora definen la ciudad. Literalmente situada en un istmo, la geografía de Estambul metonímicamente representa lo que su cultura fundida significa. Ahora bien, ¿dónde viene el lazo con el Camino? En primer lugar, me parece un contrapunto fascinante a la realidad ibérica, ya que el resplandor romano y su cristianismo se suplantan por el Islam otomano. Además, la magnífica mezcla de herencia religiosa, gastronómica, arquitectónica...-tanto romano y griego como otomano- paralela directamente la increíble fusión cultural que ahora es España. Sin embargo, diversidad y consolidación en muchos casos no van mano en mano. Y aquí es donde vi la gran importancia de emblemas, lemas e imágenes en clase y por las calles de Estambul.
Hace poco más de tres semanas, el periodista turco de ascendencia armenia -o quizá mejor dicho, el armenio viviendo en Turquía- Hrant Drink fue asesinado a tiros saliendo de su oficina donde publicaba una revista con una circulación de unos 100.000 lectores.
El Sr. Drink peleaba por el reconocimiento nacional del genocidio armenio durante la formación de la nación turca, donde hasta unos 100.000.000 armenios murieron y provocó la gran diáspora armenia por todo el mundo. (Véase la alfombraría a una cuadra de la Puerta de Alcalá en Serrano). Desde 1922, ha emanado desde Turquía un gran fervor nacionalista que fomenta el estereotipificación de minorías -en una película que acaba de estrenar en Estambul, los kurdos son gordos, codiciosos y de poca confianza- y procesa a personas que a través de su discurso o escritura insultan la nación turca. Hrant Drink, en sus constantes llamadas por el reconocimiento oficial del genocidio sufrió varios juicios por enfrentarse con el pilar de Turquía, su nacionalismo. En las estelas de su muerte, el pueblo turco respondió con un respaldo tanto sorprendente como tardío por la memoria de Hrant Drink, bajo el lema "Todos somos Hrant Drink". Desafortunadamente, el pueblo turco en su totalidad no condenó la muerte. El fervor nacionalista no encaja bien con agentes o grupos que no conforman con la imagen que la mayoría quisiera hacer de un país. Los policías que arrestaron al asesino no sólo lo procesaron, sino que posaron con él en frente de una bandera turca, convirtiéndolo en el máximo emblema del nacionalismo, apoyado por los agentes del estado. Caminando por la calle en mi última noche en Estambul, también vi unos folletos tirados por el suelo. En respuesta masiva al lema "Todos somos Hrant Drink", la corriente nacionalista imprimió miles de folletos con el lema "Todos somos Turcos" o sea, "basta de reclamar tu identidad de minoría".
¿Cuál será la imagen de Turquía? ¿Una que da espacio para todos los pueblos bajo su bandera o una que rechaza tales discrepancias de conformidad? Lemas, emblemas e imágenes unen y dividen a pueblos, tanto en el año 2007 como en el siglo XI, con la diseminación de la Cruz de Salas. Al ver la imagen de la cruz, pensé inmediatamente en los folletos y lemas que había visto en Turquía. La cruz no era meramente un símbolo religioso sino una imagen que pretendía unir monárquicamente el norte de Iberia. De hecho, la Cruz de Salas unía el territorio cristiano bajo el reino de Oviedo, separándolo a la vez del territorio musulmán. La pregunta hoy es si la bandera turca equivale ese lema antigua de la Cruz de Salas: "Hoc signo vincitur inimicus", Con este emblema, vencerás al enemigo.
¿Es, acaso, un turco peleando por el reconocimiento
del genocidio armenio el enemigo?

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados